Es probable que piense que tiene una higiene adecuada, especialmente con algo tan simple como aplicar el desodorante. Sin embargo, si tiene problemas con partes malolientes o con picazón, probablemente esté haciendo algo mal. Error común: los desodorantes no bloquean el sudor. Comience por evitar estos errores comunes:

1. Utiliza el producto equivocado

Como hemos dicho, el desodorante y el antitranspirante son dos productos diferentes. Si le preocupa más el olor, el desodorante es su mejor opción. La diferencia distintiva entre desodorantes y antitranspirantes es que los últimos contienen cloruro de aluminio, un ingrediente utilizado para bloquear el sudor.

2. Se lo aplica en el momento equivocado

El desodorante se puede aplicar en cualquier momento durante el día, pero durante la tarde suele ser mejor usar un antitranspirante cuando no está sudando tanto. Aunque no es una regla fija, hacerlo permitirá que se una mejor a la piel antes de que llegue a los niveles máximos de sudor durante el día.

3. No utiliza suficiente 654234234

A veces una sola aplicación no es suficiente. Para evitar una gran cantidad de sudor inesperado (como cuando está en medio de una reunión), aplique una cantidad generosa de antitranspirante a toda la zona de la axila para garantizar que todos los conductos de sudor estén cubiertos.

  1. Utiliza una barra perfumada

¿Tiene picazón? Las mujeres con eczema u otras condiciones sensibles deben mantenerse alejadas de los desodorantes con aromas muy fuertes, ya que pueden irritar su piel. Antes de usarlo debajo de los brazos, pruebe el producto en su muñeca. O bien, pruebe con un desodorante sin perfume.

5. Ha estado usando el mismo producto desde la escuela secundaria

Si siente que ya usa una cantidad generosa, pero sus axilas aún sudan mucho, podría ser el momento de cambiar a una barra diferente. Es posible que sus glándulas sudoríparas se hayan adaptado. Su cuerpo puede desarrollar una resistencia al antitranspirante, y si no es capaz de detener el sudor, solo tendrá humedad. Y eso conduce al crecimiento de microbios, lo que contribuye al olor no deseado.